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El vino, ¿qué
es ?
El vino es la
bebida resultante de la transformación del mosto
obtenido de las uvas, después de un proceso de
fermentaciones, trasiegos, decantados y filtrados
Cinco son los
factores que influyen, decisivamente, en las
características de un vino. El primero es la
variedad de uva con que ha sido elaborado: cada tipo
de uva aporta unas características y una
personalidad indiscutibles.
El segundo
factor es el clima o las incidencias climáticas de
cada año: la zona climática donde esté ubicado el
viñedo, su latitud y altitud, aportará
características diferentes a una misma variedad de
uva, al igual que el comportamiento climático de
cada año
En tercer
lugar el suelo es un factor más, que no sólo sirve
de soporte de la cepa, sino también de aporte
nutritivo a la planta, y por consiguiente aporta
distintas características a las uvas. La madurez
adecuada de la uva es el cuarto y uno de los
factores más importantes: el menor o mayor grado de
madurez determinará el nivel de azúcares y acidez
Como último
factor se encuentran las prácticas de elaboración:
dependiendo de las formas de trabajo del enólogo,
las prácticas y sistemas que se realicen, los
resultados variarán considerablemente |

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Múltiples
y diversos son los sistemas de elaboración de los
vinos: el productor o elaborador será el que
determine el tipo de vino que desea en atención a la
caracterización de la materia prima que posee
De
esta forma puede elaborar: Vinos jóvenes, de guarda,
espumosos o de licor. Siendo Canarias una región
eminentemente productora de vinos jóvenes, a
continuación se explican los procesos de elaboración
más utilizados. |
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El
clima y el suelo son fundamentales para conseguir
vinos de calidad, pero no menos importante es el
proceso de vinificación. Tanto es así que
dependiendo de los procedimientos enológicos
empleados en la elaboración, de la mejor uva puede
salir un mal vino y de una uva deficiente un vino
correcto
Salvo
excepciones, desde primeros de septiembre hasta
mediados de octubre tiene lugar la vendimia, donde
ya se hace una primera selección separando los
racimos dañados. Seguidamente la uva sana es
transportada al lagar de la forma menos agresiva
posible, poniendo especial cuidado en que el grano
no se deteriore por una excesiva presión, provocando
una fermentación prematura |
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La
experiencia ha ido imponiendo que el transporte se
realice en cajas o pequeños cestos que no sobrepasen
los 15 Kg. de capacidad
La
descarga de la uva se realiza sobre la "tolva de
recepción", una especie de pirámide invertida que a
modo de embudo, irá depositando la uva sobre un "sin
fin" que la conducirá directamente a la estrujadora,
previo análisis del fruto para determinar su estado
sanitario y su contenido en azúcares y ácidos
La
estrujadora presionará el grano lo justo para evitar
que pepitas y raspones o escobajos (soporte
estructural del racimo) se rompan y contaminen el
mosto |
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La
pasta resultante es trasladada por medio de la
"bomba de impulsión de pastas" hasta las prensas,
sin entrar en contacto con el aire para impedir el
inicio de la fermentación
Si
se trata de un vino tinto, antes de proceder al
prensado hay que despalillar la pasta. A partir de
aquí el proceso tomará distintos caminos bien se
trate de tintos, blancos o rosados, por no hablar de
cavas o generosos |
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